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Posts Tagged ‘ligamentos’

El artículo está repartido en 3 entregas:

  • Esguince leve de rodilla.
  • Esguince moderado de rodilla.
  • Esguince grave de rodilla.

En cada parte, se verá los diferentes formas de trabajar cada tipo de lesión.

Introducción

La lesión de los ligamentos de rodilla se denomina esguince de rodilla.

Se trata de una distensión de uno o varios de los ligamentos de la articulación.

La gravedad pueda ir de leve a grave, pasando por moderado.

Esguince:

  • Leve o tipo 1.
  • Moderado o tipo 2.
  • Grave o tipo 3.

La forma de lesión suele ser una exageración en la amplitud del movimiento de la articulación. Normalmente es debido a “torceduras” (exceso de flexión, extensión o rotación de la articulación) o golpes (accidentes de moto o coche, deportivos, etc.).

Dependiendo de la posición de la articulación de la rodilla y la dirección del golpe (en caso de accidente deportivo o de otro tipo), o del movimiento en el caso de una torcedura, el exceso de tensión en la articulación puede afectar a uno o varios ligamentos:

  • Lateral interno: cara interna de la rodilla.
  • Lateral externo: cara externa de la rodilla.
  • Cruzados: interior de la articulación.

Pero también, y es muy común en esguinces moderados y graves sobre todo, en otros tejidos de la rodilla, como son:

  • Cápsula articular: contiene, nutre y protege al resto de tejidos de la rodilla, a demás de mantener informado al resto del cuerpo de lo que pasa en esta.
  • Meniscos: protegen y permiten el control del movimiento.
  • Cartílago: soporta la fricción del movimiento y protege el hueso.
  • Músculos y sus tendones.

En todo caso los primeros cuidados en caso de lesión, serán:

  • Elevación de la pierna.
  • Vendaje compresivo.
  • Aplicación de frío (hielo, spray de frío, bolsas criogénicas, etc.).

Esguince de tipo leve:

En este caso, no existe apenas rotura de fibras. El edema, si existe, es muy bajo, y el dolor solo aparece cuando se presiona el ligamento o se estira.

Después de comprobar el ligamento afectado, y en el periodo de inmovilización, se inicia el tratamiento:

  • Crioterapia.
  • Masaje circulatorio  y drenaje linfático.
  • Contracciones estáticas (sin movimiento en la articulación) del cuádriceps e isquiotibiales.
  • Ejercicios contra resistencia del pie y la cadera.
  • Tratamiento de la zona lumbar y pelvis para evitar problemas reflejos y circulatorios.
  • Al cavo de 3-4 días se empieza a pisar.

Después de la inmovilización:

  • Calor.
  • Masaje circulatorio.
  • Fortalecimiento estático de la musculatura del cuadriceps, isquiotibiales y aductores. Nota: Puede que el fortalecimiento no funcione del todo bien, si no se a eliminado antes un exceso de tono, que no se vinculado necesariamente con un músculo fuerte. También puede darse el caso de una carencia de tono, que no tiene porque estar relacionada con la falta de actividad.
  • Fortalecimiento dinámico (con movimiento) de la musculatura de la cadera y el tobillo.
  • Masaje transverso profundo, en el caso de que existan adherencias en el ligamento. Nota: en ocasiones no existe una adherencia, pero el masaje ayuda a reorganizar la información propioceptiva del ligamento: dolor, etc.

En el caso de que exista rigidez articular (normalmente en flexión) y previo calentamiento de la zona, movilizaciones:

  • Pasiva: la realiza el terapeuta.
  • Activa: sin resistencia, pero bajo el peso de la gravedad o en piscina.
  • Activa con resistencia: la resistencia la pone el terapeuta.
  • Estiramiento miofascial (no solo de la zona, sino general).
  • Bici estática y caminar en cinta.

Posteriormente:

  • Reeducación propioceptiva.

Por una cuestión de higiene física:

  • Ejercicios para la parte superior del cuerpo.

Trabajar sobre las necesidades de cada caso:

  • Esfuerzo.
  • Tipo de deporte.
  • Tipo de trabajo, etc.

En ocasiones (dependiendo de la persona), debido a la no inmovilización de la zona, se produce una calcificación (sobre todo en el ligamento interno), que se origina por el exceso de tensión que reciben los tejidos, que se encuentran sensibles después de la lesión; se denomina: Sídrome de Pellegrini – Stieda. Y normalmente produce un limitación de la extensión, dejando la rodilla en una flexión de 45º-90º.

El tratamiento es básicamente eliminar toda la tensión que se pueda de la zona:

  • Inmovilización por el periodo de días necesario (ver Antiterapia: tests de biofeedback).
  • Devolver el tono apropiado a la musculatura, para que la articulación no sufra la tensión (absorción de la tensión por parte del músculo).
  • Quitar tensión del resto del cuerpo, terapia: miofascial, osteopatía, sacro-craneal, etc.
  • Eliminar los estiramientos.
  • Controlar la inflamación.

Una vez que se detenga el crecimiento:

  • Comenzar la movilización de manera muy suave y progresiva.

Por supuesto será necesario:

  • Corregir las desviaciones de la estática: pisada, etc.
  • La posible tensión y desarmonía de la dinámica: marcha.
  • Otras posibles fuentes de tensión.

David González Valderrey

Especializado en osteopatía y miembro del equipo de monitores de Antiterapia.

http://davidgonzalezvalderrey.blogspot.com/

Bibliografía:

Vademecum de kinesioterapia y reeducación funcional, Yves Xhardez,  editorial El Ateneo, (esguince de rodilla).

Tratado de Osteopatía, François Ricard – Sallé, editorial Panamericana (columna lumbar, y rodilla).

El poder del lenguaje (Antiterapia: tomo 2), José Luís Godoy Muelas.

Masaje transverso profundo, Dr. Jesús Vázquez Gallego, ediciones Mandala (lesiones ligamentosas, y rigideces postraumáticas).

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