Sexo en clase
Hay pocas situaciones en las que dejamos de ser nosotros como en el momento del orgasmo.
La mente nos muestra constantemente el personaje a seguir con las experiencias que conocemos y que llamamos “nuestras identidad” las repetimos y buscamos, pensando que eso es lo que somos.
Pocos los momentos en los que la mente deja paso al ser que somos. Es necesario mucha energía para que esto suceda y lo vivimos en grandes momentos: la muerte de un ser querido, la enfermedad, el amor incondicional, estados ascéticos, o … en la sencillez del sexo.
El sexo, esa “tensión” que nos permite salir de nosotros mismos, la energía incontrolable que la vida genera en todos los seres para que vivan su polaridad y sean uno con la tensión de la polaridad contraria…
El sexo bajo la expresión de “tensión” lo tratamos el otro día con el respeto que merece hablar de las pocas RE-LIGIONES religazones del ser con el mismo, donde dejamos de pensar por un momento para… ¿o cuando tienes un orgasmo puedes pensar en algo?
Desafortunadamente tenemos todo tan mecanizado que incluso esta energía la utilizamos con un supuesto personaje, con lo que impedimos de nuevo conocernos diferentes puesto que tenemos incluso control sobre como elegimos o no vivirlo (supuestamente).
Los personajes y mapas conocidos se repiten convenciéndonos que la realidad es lo que vemos. El que somos, idéntico a lo conocido, es decir “nuestra identidad” conjunto de experiencias similares jugadas y prejuzgadas hasta colocarlas de acuerdo a como pensamos, ese diario que marca los márgenes de lo conocido, que define los límites de nuestra propia incapacidad de salir de ellos, que nos dice como ver la siguiente experiencia, que nos impide ver más allá, que nos impide salir fuera de nosotros mismos, que define nuestra falta de libertad y que vividas de otra manera nos permitiría … conocernos y amar através y gracias a los demás.
Ver como procesamos nos permite poder recuperar partes que de otra manera perdemos de vivir. Todos sabemos que somos en cierta manera (por decirlo de algún modo): visuales, auditivos o cinestésicos. Hacemos esta distinción con el motivo de saber como tenemos la tendencia puramente física de nuestra percepción con la realidad.
Es importante saber esto, como vimos en el seminario, puesto que no tener estas ideas claras nos puede hacer fallar con nuestra pareja, puesto que si somos auditivos y necesitamos “hablar, detallar, comentar las sensaciones y la trasmisión de estas” y nuestra pareja es más cinestésica, esto es, vive la experiencia con el tacto o con el sentido del tono y no de lo que se dice … tenemos problemas.
Ni que decir tiene si nuestra pareja es visual, por lo que creerá que la experiencia tiene que ser como ella la ve (puesto que es como se conoce toda su vida) e intenta mostrarte constantemente una imagen y quiere que tu la disfrutes, cuando tu lo que quieres es …
Después de todo un día de recuperar la sencillez de quien somos con el simple hecho de cambiar tan adulteradas hoy día como: sexo, amor, genitalidad, etc., tuvimos la grata compañía de tres personas encantadoras que han vivido su genitalidad en direcciones diferentes y que quisieron compartir con nosotros sus experiencias.
Berta, nos deleitó con todo un sinfín de juguetes para amenizar los encuentros. Desde su segunda profesión nos mostró como utilizar todo tipo de artilugios para jugar. Había para todos, colores, sabores, incluso para los más atrevidos … algo para recordarle a nuestro compañero que estamos ahí, un pequeño estimulador en forma de látigo acompañado con una mascara de gatita para que el que recibe no tomara represalias al terminar la sesión, si es que podía liberarse de las esposas que venían a juego para atarlo a la cama.
Gracias por tu presencia, sencillez y sonrisa Berta, todos te recordaremos, aunque unos más que otros, puesto que creo que muchos se llevaron a casa parte de tus recomendaciones…
Marcos nos hizo a todos entrar a su juego gracias al tono y expresión determinante de lo que para el significaba el sexo.
Se definía como homosexual, y nos contó todo lo que para el es esa energía que como suya “disfruta a su manera”. Nos contó de la estimulación, de cómo descubrió su identidad, de cómo la renueva buscando en cada encuentro lo que a el le gusta, de cómo busca pareja para encontrar un equilibrio en la excitación y de cómo justifica todo lo que siente, con lo cual encuentra un cierto grado de equilibrio.
Laura expresó el porque de su libertad sexual y el como utiliza en estos momentos esa energía que la hace tener las experiencias que busca. Su feminidad la delataba en cada momento y el fondo de esa libertad era un pasar un tiempo para después hacer un encuentro que todos deseamos le suceda.
Gracias a los tres por mostrarnos de tan diferente manera la energía de la tensión y sus posibles utilizaciones. Habrá mil millones más, pero no creo necesarias traerlas a un curso de sexo, o quizás si por lo gustoso de ver a todos encandilados con algo que parecía que se les escapaba de sus vidas, que no habían vivido y que estos tres seres les mostraban.
La elección de la experiencia quizás limita la libertad de salir de uno mismo.
El sexo, es una energía que nos permite salir de nosotros y de nuevo hemos vuelto a organizar, ordenar, mecanizar para que… se parezca a algo conocido.
Creo que a esto se le llama libertad. Ser uno mismo y repetir-se quizás sea lo más contrario a la capacidad de salir de uno mismo. Percibir la tensión por encima del análisis.
Que el cielo nos regale esa capacidad de salir y que la experiencia nunca sea repetida. La libertad es … esa energía que nos permite constantemente salir de nosotros, de los esquemas que somos capaces de nombrar, de la puerta de atrás de la vida y que pocas veces utilizamos.
Gracias a todos por estar.
Jose Luis Godoy